Rosario
Lunes, 30 Marzo 2020 12:19

Reflexiones en tiempos de aislamiento: docentes, derechos laborales y el futuro.

Escrito por

La llegada de la Pandemia de Coronavirus a la República Argentina impuso la necesidad de que el Estado Nacional (con acciones correlativas de Provincias y Municipios) impusiera restricciones a la circulación de personas bajo la figura del “Aislamiento Social”.

En el ámbito escolar eso se tradujo en la suspensión de la presencia de alumnos en las escuelas y la necesidad del sistema educativo de generar estrategias pedagógicas para abordar la enseñanza “a distancia” o de manera “no presencial”.

En concreto docentes y alumnos/as deben enseñar y aprender desde casa. Rápidamente, en especial desde la educación de gestión privada, las miradas se posaron en la “Educación Virtual” “a Distancia” “por Plataforma” u otras denominaciones que expresan que los contenidos y la relación entre Docente – Alumnos/as será mediada.

Vale hacer aquí una primera distinción. Estamos atendiendo a una situación de crisis sanitaria producto de una pandemia mundial que nos impone estrictas situaciones de confinamiento social. No ante una oferta educativa estructurada de educación a distancia (por tanto reglamentada, supervisada y aprobada previamente por las autoridades pertinentes) o ante la modalidad de teletrabajo cuya reglamentación es otra. Ninguna de estas u otras modalidades educativas o laborales pueden trasladarse a la situación que vivimos.

Esta diferenciación es central. Porque la estructura legal del marco laboral en el que ha de desempeñarse la docencia en estos momentos se va a ir construyendo de acuerdo a la normativa legal del fondo (LCT por ejemplo), normativas específicas en materia educativa emanadas del Ministerio Nacional o las jurisdicciones y las disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo o Legislativo que con carácter sanitario tengan impacto en el ámbito laboral. La otra forma de construcción del marco normativo (y la preferible) es la emanada de la negociación colectiva en el ámbito paritario nacional o jurisdiccional si correspondiere.

Lo dicho implicar descastar de plano cualquier encuadre estricto la normativa laboral vigente referente a modalidades laborales en el ámbito educativo.

Esto no es educación a distancia. Es un sistema de educación no presencial en momentos de crisis.

 Toda esta introducción tiene una intencionalidad clara. Al no haber marco normativo no hay reglas. Y por lo tanto la docencia argentina termina trabajando mucho más tiempo incluso en días y horas inhábiles. La jornada laboral queda destruida. Las condiciones y medio ambiente de trabajo donde se desempeña la tarea no son óptimas y necesariamente conspiran contra salud más aún en el mediano y largo plazo.

Cabe recordar, haciendo una simplificación técnica, que la jornada laboral consiste en el tiempo que el trabajador pone a disposición del empleador su fuerza de trabajo más allá de como preste efectivamente servicios.

En el caso de la docencia esa jornada laboral va cambiando de acuerda a lo que llamamos “carga horaria” que tienen asignadas las distintas funciones del sistema educativo habitualmente dividas en cargos (maestro/a, preceptores/as, Bibliotecarias/as, etc) y horas catedra (medias y superior por ejemplo). Además del trabajo que cada docente realiza en su casa. La encuesta de SADOP a través de su departamento CYMAT establecen ese tiempo “invisible” en entre 11 y 13 horas extras semanales para la Provincia de Santa Fe. Esto sería una foto en tiempos normales.

En la actualidad la emergencia y la urgencia hizo que todas las escuelas adaptaran el trabajo no presencial a las herramientas que tenían: Plataformas, Google Classroom, Whatsapp, mails a cada alumno, fotocopias retiradas en la escuela o kiosco de cercanía son algunas de las modalidades implementadas. Sea cual sea el método hay una situación que surge a la vista: cada alumno/a lo va haciendo en tiempos distintos, va entregando en plazos variables, no todas las familias cuentan con las mismas posibilidades tecnológicas o materiales para ayudar en las devoluciones, si hay varios alumnos/as en casa el tiempo de trabajo y acceso a los mecanismos de devolución es variable…. Y en el medio de todo este contexto el trabajo vuelve al docente a toda hora y en todo momento. La demanda es permanente y la presión por cumplir es constante. A diferencia de lo que pasa habitualmente la trabajadora/or docente esta poniendo su fuerza de trabajo a disposición de su tarea las 24 hs incluso en días y horarios inhábiles. Todo lo contrario a lo que indican los manuales de buenas prácticas de teletrabajo por citar un ejemplo. Y es lógico que así sea.

En un contexto normal una modalidad de prestación de las tareas laborales que se extienda a todas las horas y todos los días se asemeja a condiciones dependencias propia de la esclavitud. En este caso no de un empleador en particular (aunque en el caso de la educación privada algunos no se molestarían) sino de un modelo de gestión del sistema educativo.

Esta verdad no dicha y pocas veces reconocida habla del compromiso de la docencia por sostener el sistema educativo en medio de la pandemia y evitar que el ciclo lectivo tenga pérdidas irreparables.

¿Se puede dimensionar el impacto que tendría para toda una generación de argentinas y argentinos perder un año de su vida escolar?

Es por ello que ante la posibilidad real y concreta de que la suspensión de clases se extienda es necesario señalar algunas pautas:

  • Hay que poner reglas claras que orienten la relación laboral del personal docente en términos claros y concretos. En este sentido lo más adecuado es que dichas normas surjan de los ámbitos paritarios. El estado debe impulsar este tipo de acuerdos.
  • Debemos avanzar en el dictado de normas o directivas que regulen la modalidad no presencial particulares y específicas para esta crisis sanitaria. No es posible equipar la modalidad a distancia u otro tipo de experiencias similares, si bien algunas herramientas pueden ser de utilidad.
  • Las normativas deben atender a la enorme diversidad de situaciones que se dan en todas las escuelas de la provincia a los efectos de evitar que la disparidad en la disponibilidad de herramientas conspire de manera irreversible contra la equidad en el acceso de contenidos.
  • El estado debe fortalecer el rol de las familias como primeras educadoras para acompañar el proceso educativo de crisis que se viene llevando adelante.
  • Se debe poner especial atención en la demanda laboral que recibe el personal docente. Los controles, las supervisiones, los pedidos de parte de las autoridades deben considerar el contexto en el cual el/la docente también está en aislamiento atendiendo responsabilidades en su hogar y tratando de llevar dentro de un marco de emergencia una vida familiar que requiere una clara separación entre tiempo laborales y de descanso. Encontramos todos los días relatos de docentes que no dan abasto entre la demanda cruzada de sus superiores y su alumnado.
  • En tiempos en los cuales se habla permanentemente de salud es necesario atender a un sistema preventivo de salud laboral que emita pautas de cuidado para la salud docente en este contexto con una amplia difusión y elementos de concientización.
  • Hay que atender con especial cuidado al personal que se encuentra en el territorio con la atención de comedores. La parálisis económica genera mayor demanda de alimentos y cada vez hay mas docentes que de manera voluntaria se suman a la tarea de ayudar. Para ellos debe haber normas de protección y reconocimiento.

Sin dudas existen muchas pautas más surgen no solo de cuestiones legales sino también sino también del sentido común. Todas pueden ayudar a mejorar el desarrollo de esta etapa siempre que se enmarquen en dos criterios básicos: Aplican a un contexto de emergencia sanitaria y son provisorias.

Nadie puede dimensionar hasta que punto ha de marcarnos esta crisis. Seguramente nos marcara como personas, madres, padres, hijos/as, docentes, alumnos/as, trabajadores/as, dirigentes o gobernantes. En definitiva como pueblo y sociedad. En tiempos de unidad nacional los criterios, soluciones y pautas de conducta que logremos consensuar para superarla pueden ser la base de futuros acuerdos sociales.

Es por eso que para las trabajadoras y los trabajadores es importante que todos los mecanismos que adopten las relaciones de trabajo se realicen en la perspectiva de cuidar los derechos laborales.

Las crisis, en las que por definición los recursos son escasos, pueden ser enormes bancos de prueba para la aplicación de futuros ajustes sobre el mundo del trabajo a los que el capitalismo salvaje siempre va a estar dispuesto a implementar.

No es una fantasía. Existen quienes piensan que el trabajo docente pueda ser paulatinamente reemplazado por programas virtuales y tutorías disponibles a toda hora. ¿Qué experiencias sacaran de esta pandemia?

Nuestra apuesta, por el contrario, es avanzar dentro del marco de la solidaridad, la cooperación, el compromiso y el respeto por el prójimo/a en consensos laborales que fortalezcan la equidad, la inclusión y la justicia social que sean la base de un futuro mejor. Esa es la oportunidad que le da esta crisis al Pueblo Argentino: Un futuro Mejor. Depende del esfuerzo colectivo.

 

Martín Lucero

Secretario General Sadop Rosario