En este momento de la historia, en donde las incertidumbres son la regla, el mensaje directo como mandato parece no representar la verdad ni la solución en estos tiempos. En cambio, un discurso con preguntas a responder y con situaciones a complejizar entre pares, parece ser un buen camino para construir realidades, probabilidades y planificar los tiempos venideros. (*) Por Soledad Rodríguez